Javier Solis

 

Este 19 del mes en curso, se cumplen 47 anos del fallecimiento de Javier Solís, a quien también se le recuerda como el rey del bolero-ranchero, y cuyo nombre de pila era Gabriel Siria Levario, y como Usted escucha, el nombre no sonaba nada artístico, Gabriel, o Javier, fue el primero de los tres hijos del matrimonio formado por Francisco Siria Mora, quien era panadero y Juana Levario Plata. En su biografía se indica que Francisco abandonó a Juana y ésta, sin tiempo para atender a sus hijos, dejó a Gabriel en casa de sus tíos Valentín y Ángela, a quienes Javier Solís consideró como sus verdaderos padres. Por cierto, Gabriel nació y creció en el barrio de Tacubaya, pero se dice que hablaba tanto de Nogales, Sonora, que empezó a rumorarse que fue allí donde nació, y que se trasladó luego a la ciudad de México desde muy pequeno. Y fue en las escuelas de Tacubaya donde comenzó a desarrollar sus inquietudes artísticas, pero al fallecer su madre adoptiva; el futuro cantante debió sobreponerse y continuó trabajando en diversos oficios, como panadero, carnicero, cargador de canastas en el mercado y lavador de automóviles, mientras practicaba algunos deportes como el boxeo, el béisbol y el fútbol….

Apuntamos que existió una versión sobre el lugar de nacimiento, cuando la compañía CBS, para la cual grababa, publicó la biografía sobre su origen norteño en un LP, pero al parecer solo se trató de una estrategia comercial. Por tanto, no hay fuentes fidedignas que confirmen su origen sonorense, excepto la fuente oficial del acta de defunción gubernamental del registro civil, donde se confirma que era capitalino. Dejando a un lado su origen, le diremos que luego de buscar alguna oportunidad cantando en espectáculos de carpa, recibió su primera oportunidad de Manuel Garay, quien era payaso de profesión, pero también era administrador del teatro Salón obrero, donde participaba en concursos de aficionados, y llegó a ganar en más de una ocasión un par de zapatos donados por una zapatería del lugar, mientras trabajaba como carnicero y David Lara Ríos, propietario de una de las carnicerías, al descubrir sus habilidades, decidió pagarle algunas clases de canto con el maestro Noé Quintero, quien había sido maestro de vocalización de varios cantantes reconocidos de la época.

Javier Solís comenzó una nueva etapa actuando en restaurantes, primero en un dúo llamado Guadalajara y luego en un par de tríos Flamingo y México, con sus amigos Pablo Flores y Miguel Ortiz Reyes, fue en 1948, aún trabajando como carnicero, cuando se inició como intérprete solista de música ranchera, cantando en las noches en la Plaza Garibaldi de la capital mexicana, donde en una ocasión lo contrató el general Rafael Ávila Camacho, luego cantó en cabarets y durante algún tiempo se le consideró un imitador de Pedro Infante, y fue a sugerencia de su amigo Manuel Garay, que cambió su nombre por el seudónimo de Javier Solís, con el cual lograría la fama artística. En una lo escuchó cantar julito Rodríguez, en ese entonces guitarrista y primera voz del Trío Los Panchos, quien lo recomendó para una audición con Felipe Valdés Leal, quien era director artístico de Discos Columbia de México. Javier Solís, aprobó la audición y se le hizo un contrato para grabar su primer sencillo a fines de 1955. Se incluyeron los temas Qué te importa y Por qué negar. El sencillo obtiene éxito en el interior de México y, gracias a ello, es contratado formalmente el 15 de enero de 1956…Clave Azul…

Javier Solís continuó haciendo presentaciones en el “Bar Azteca” y también en un espacio en XEW, para luego recibir su primer Disco de Platino por las altas ventas de su primer sencillo, y como consecuencia, graba su primer álbum denominado- Javier Solís, Volumen I, al cual añade 6 canciones más…y aquí es donde se inicia la leyenda del artista, aunque su consagración definitiva fue cuando grabó Llorarás, Llorarás, y que formó parte del álbum del mismo título, en 1959, cuando Felipe Valdés Leal logró con consejos que Solís abandonara su estilo imitador, y en lo sucesivo, su carrera fue meteórica, ya que aunque duró solamente 10 años, grabó 379 canciones y se convirtió en uno de los cantantes más famosos de la historia en México. En 1959, durante su primera gira promocional hacia Estados Unidos, la disquera preparó un álbum contentivo de valses de origen mexicano en el cual el acompañamiento no sería efectuado con mariachis sino con una banda sinfónica conformada por músicos mexicanos y estadounidenses con arreglo y dirección del músico Fernando Z. Maldonado. El álbum, titulado Javier Solís con banda, fue grabado en los estudios de Columbia Records en Nueva York, las ventas iniciales de este LP se destinaron a organizaciones de caridad, pero tuvo muy poca aceptación en México. El malquerido..

En 1960, en una nueva gira en Estados Unidos, emprende un proyecto muy diferente, al grabar boleros con acompañamiento de orquesta de estudio dirigida por quien después sería su amigo, el músico estadounidense Chuck Anderson. Este álbum fue denominado Javier Solís en Nueva York y tenía como fin, según palabras del cantante, ponerlo al nivel de otros artistas de géneros románticos demostrando su versatilidad. Este disco tardaría un tiempo en salir al mercado, debido a la aceptación del cantante como artista del género ranchero, luego en 1962 y 1963 graba dos de sus discos más célebres: “Fantasía Española” y “Trópico”, con canciones del compositor Agustín Lara, convirtiéndose así en uno de sus mejores intérpretes. Con las interpretaciones de Javier Solís inicia una nueva era para la música de mariachi dejando atrás los sones y la temática campirana para incorporar la lírica urbana y las adaptaciones de canciones latinoamericanas, logrando refrescar el género y el interés del público por la música ranchera.

Al iniciarse el año de 1966, Solís emprende un nuevo proyecto discográfico grabando algunas de las canciones más conocidas de los compositores puertorriqueños Rafael Hernández y Pedro Flores. Sin embargo, debido a sus padecimientos de salud, sólo alcanzó a poner la voz a ocho de las pistas preparadas del nuevo álbum, aunque llegó a terminar su otro titulado: Javier Solís Con Orquesta. Por consejo médico, el 12 de abril de ese año, 1966, Javier Solís fue hospitalizado en el hospital Santa Elena en la colonia Roma de la Ciudad de México para operarse de la vesícula biliar. De acuerdo a su acta de defunción, falleció a las 5:45 de la manana del 19 de abril por fallo cardíaco a consecuencia de desequilibrio electrolítico producido por la colecistectomía. []Sin embargo, hasta el momento, se han recogido diferentes versiones de su enfermedad y fallecimiento, sin que se tenga por válida ninguna de ellas, la más difundida, dice que luego de su operación, el artista no obedeció la prohibición médica de tomar agua fría, lo cual le produjo un paro cardíaco, otra versión afirma que fue operado de apendicitis, pero que una pinza fue dejada en su organismo, lo cual ocasionó su muerte y otra se indica que los padecimientos de Javier Solís eran prostáticos…En mi viejo San Juan..

Al siguiente día, en XEW se dio la noticia sobre el fallecimiento del cantante alrededor de las 7:00 de la manana, causando gran conmoción en la población y de sus seguidores, y en medio de manifestaciones de dolor su cuerpo fue inhumado en el lote de actores del Panteón Jardín de la Ciudad de México, donde han permanecido sus restos desde entonces. Ese mismo día en varias estaciones de radio del país se entonaron sus mejores temas como Amigo Organillero, Sombras, Las rejas no matan, En mi viejo San Juan a manera de homenaje. En 1971 la disquera aceptó la propuesta de unir la voz del artista a la de las voces y guitarras del trío Los Panchos en el álbum Dos ídolos cantando juntos. Poco después, CBS empezó a presentar álbumes de compilación en los cuales fueron incluidas paulatinamente, en los años siguientes, aquellas interpretaciones que se mantuvieron inéditas a la muerte de Solís. En 1982 Gerardo Reyes unió su voz a la del intérprete fallecido, en el LP “Javier Solís y Gerardo Reyes juntos”, pero éste tuvo escasa trascendencia internacional.

Posteriormente, en 1994, la misma disquera convenció a Vikki Carr de grabar un homenaje titulado Recuerdo A Javier Solís, en el cual la artista incluyó un dúo en el tema Amanecí en tus brazos, en el 2001, la filial venezolana de Sony Music decidió unir la voz de Solís con la de los integrantes de la Rondalla Venezolana y en el 2003, Sony Music México organizó dos homenajes discográficos al artista: en uno de ellos, reunió las pistas inéditas ya mencionadas bajo el título Las Inéditas de Javier Solís; y luego la voz del artista fue separada de su acompañamiento original (con mariachis y orquesta de estudio) y éste fue sustituido por un acompañamiento de guitarras y ritmos junto a las voces del grupo “Los Nocheros” y el trío “Los Patricios”, ambos argentinos. Este novedoso álbum, denominado Javier Solís con trío, en el cual el estilo del artista fue desvinculado del bolero ranchero y con gran orquesta, ha sido editado o vendido en pocos países latinoamericanos, pese a que el artista sigue siendo recordado.

Y entre lo más reciente que sabemos, la empresa discográfica incluyó las dos últimas en el LP Homenaje a Javier Solís, editado en 1990, y Punto negro, que aparecería en el triple LP 36 Éxitos de Javier Solís, que se distribuyó en el mercado en 1969, muchos, muchos fueron los éxitos de Javier Solís, los cuales incluyó en sus decenas de discos de larga duración, y terminaremos anotando sus actuaciones en alrededor de 50 películas, como El norteño. Tres balas perdidas. Los cinco halcones. Los forajidos. Fuerte, audaz y valiente. Sangre en la barranca. Un tipo a todo dar. Campeón del barrio. Los hermanos muerte. Rateros último modelo, y las últimas que fueron: Amor a ritmo a go-go. Los tres mosqueteros de Dios y Juan Pistolas…es la historia de Gabriel Siria Levario o mejor dicho: Javier Solís, a quien erróneamente, a veces llamamos El Yaqui, cuando en realidad y de acuerdo a su acta de defunción era capitalino…Javier Solis..