Agustin Lara

 
Un armonio, fue el primer instrumento que aprendió a tocar Agustín Lara, el inolvidable llamado músico poeta, cuyo nombre completo fue Agustín Lara Aguirre del Pino, quien naciera el 30 de octubre de 1900, en Tlacotalpan, estado de Veracruz, pero ya en 1906 radicaba en la ciudad de México, en el barrio de Coyoacán, en la residencia de su tía Refugio, y en la capilla de la casa de doña Refugio existía un armonio, primer instrumento con el que Agustín tuvo contacto; después de estudiar con varios maestros, tomó la decisión de continuar sus estudios de manera autodidacta.

Su padre, quien era militar de carrera, quería que su hijo también lo fuera, pero el pequeño Agustín tenía otros planes, por lo que no aceptó, tal vez por esta razón, tomó la decisión de abandonar su hogar y emplearse como pianista en un prostíbulo. Durante la década de los años veinte se dedicó a tocar el piano en centros nocturnos cantinas y casas de citas, así como en reuniones sociales y en salas de cine, lo que le aportó una gran experiencia, pues en poco tiempo sus composiciones eran interpretadas por los cantantes de moda, Juan Arvizu y Maruja Pérez.

Cuando se inauguró la XEW, en 1930, empezó a trabajar en la estación de radio por invitación de don Emilio Azcárraga Vidaurreta. Ahí formó su primera orquesta, a la que llamó El Son de Marabú. Con ella se presentaba en los diferentes espacios musicales que tenía la radiodifusora. Al poco tiempo tuvo a su cargo el programa La Hora Azul. En ese espacio radiofónico apoyó y dio oportunidad de presentarse a diversos artistas que iniciaban su carrera, y que con el tiempo, se convirtieron en famosos intérpretes como: Toña la Negra, Pedro Vargas y Alejandro Ojitos Algara, en otros.

En 1932 se presentó en el teatro Politeama de la ciudad de México, donde logró el primer gran éxito de su carrera, de donde empezaron a reafirmarse sus primeros éxitos y donde surgieron otro, entre sus, temas más famosos destacan: Rosa, Aquel amor, Aventurera, Mujer, Cada noche un amor, Por qué negar, Santa, Humo en los ojos, Farolito, Rival, Veracruz, La cumbancha, Lamento jarocho y Solamente una vez, por citar sólo algunos. Asimismo, sobresalen las canciones que compuso para España: Granada, Suite española, Murcia y Madrid, y las que dedicó a la fiesta brava, de la que fue un gran aficionado: Silverio y Novillero.

Agustín Lara realizó giras por Francia, España, Perú, Chile, y después por el interior del país, actuando al lado de Pedro Vargas. Como era costumbre entre muchos músicos e intérpretes de la época, aceptó papeles en el cine, además musicalizó y actuó como Hipólito en la cinta Santa, la primera película sonora de México, encarnando magistralmente al ciego, el infortunado músico de la novela de Federico Gamboa. El maestro Agustín Lara hablaba perfectamente el francés, por lo que compuso algunas canciones en ese idioma, entre ellas, Rosa de Francia. Cuando el presidente Charles De Gaulle visitó México, se reunió con el compositor en su casa: también lo visitaron Edith Piaff y Frank Sinatra, entre otros personajes famosos de la política y del espectáculo.

Fueron muchos los reconocimientos y homenajes que recibió a lo largo de su brillante carrera, entre ellos, el haber sido nombrado Presidente Vitalicio de la Sociedad de Autores y Compositores de México, de la que fue socio fundador, y de donde extrajimos gran parte de su biografía. Durante sus últimos 20 años de vida, del maestro Agustín Lara, Alejandro Algara estuvo siempre a su lado. Agustín Lara falleció en la ciudad de México, el 6 de noviembre de 1970. Sus restos se encuentran en la Rotonda de las Personas Ilustres, de la ciudad de México.